[discos] Memento Mori (Flyleaf) [7/10]

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Lo que nos presentan Flyleaf en este segundo disco es un paso lógico. Sin sorpresas. Durante el tiempo que duró la larguísima y productiva promoción de su álbum debut (al margen de Passerby, nombre bajo el que editaron aquel disco raro), coquetearon con un metal en la onda de los últimos KoRn (que los trajeron por Europa, para mi goce y disfrute personal), y esa otra rama teen con regustillo a los hostiables de Simple Plan. Ahora, cuatro años después de que aquella rabieta loca de tema I’m so Sick nos hiciera exclamar a más de uno “hostia, !¿y esto?!”, mis cristianillos tejanos favoritos han regresado con un puñado de temas que ponen en evidencia esa dualidad tan presente en sus directos de los últimos años: Flyleaf pueden sonar evidentemente encabronados, o absurdamente melosos, y a veces en el mismo tema.

Y así, en Memento Mori podemos distinguir un par de vertientes claras: por un lado los temas más contundentes, con riffs de guitarra directos y una linea de bajo muy pesada y definida (de este lado caen Beautiful Bride, Again, Chasm, The Kind, In the Dark y Swept Away), y cerca y a veces diluído con lo anterior, la segunda faceta de Mosley y los suyos: canciones de melodías más dulces y que encajan a las mil maravillas en la clásica radiofórmula norteamericana (This Close, Set Apart this Dream, Treasure, Arise), con reminiscencias más que evidentes al exitoso single All Around me, que tantos éxitos les hizo cosechar hace dos años, y que no necesariamente tienen que ser temas malos (de hecho, considero que sólo uno de los cuatro que he mencionado merecería el suspenso).

Al margen del estilo de los temas, hay que destacar que, en general, las melodías son más complejas que en el disco anterior, y que hay un gran trabajo en cuanto a la armonía en varios de los temas (concretamente en algunas partes de Chasm, This Close y Swept Away), con movimientos disonantes y acordes que uno no esperaría encontrarse en un grupo que casi por definición uno tomaría por simple y del montón.

Al final nos queda un disco condenadamente adictivo, aunque dudo que aguante el tirón del anterior, que alcanzó records de permanencia en listas de ventas (recordemos que editaron casi todos los temas como singles, y la mayoría con videoclip), pero que aguantará vivo muchos meses, al menos en mi mp3.

PD: Deberían vender peluches de Lacey Mosley. Es tan adorable… ^^

Frances Meiwes


[disco] The Resistance (Muse) [2/10]

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Me gustó muchísimo Origin of Symmetry. Mucho. Pese a sus raíces, fáciles de identificar, tenía un punto de locura psicodélica que satisfizo mis deseos musicales durante muchos meses.

Imitaban muy bien a Radiohead.

No así con Britney Spears y Queen.

Uprising podría cantarla Lady Gaga, y el 95% de los que hoy están diciendo que es el discón del año estarían ahora mismo escuchando cualquier otra cosa.

Y, postdata: Para contratar a una orquesta sinfónica hace falta dinero, no una buena partitura. No flipéis tanto. Y escuchad a Bach. J.S. o C.P.E., me da igual.

Frances Meiwes


[discos] The High End of Low (Marilyn Manson) [8/10]

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Las cosas pierden impacto. La Matanza de Texas rula por televisión como un telefilme más y provoca más risas que miedo entre sus espectadores; y ya nadie llora cuando ve la escena de la muerte de Dicaprio en Titanic. La niña de El Exorcista es un icono carente de mensaje que recrear en Halloween y otras fiestas de guardar, y como mucho es empleada como insulto para mujeres muy encabronadas por algo.

Marilyn Manson no iba a ser más. En términos publicitarios, es un producto. Un producto que asociar directamente con las dos o tres gráficas de ciclo de vida que existen en el márketing. No todos podemos ser la Coca Cola. Y mucho menos algo tan perecedero y mortal por definición como un ser humano.

Pero parémonos a pensar por un momento: ¿Realmente, a estas alturas, alguien está esperando algo impactante de Marilyn Manson? ¿Mediáticamente? ¿De forma remotamente parecida a lo que ocurrió en 1996? Igual sacar un fragmento de una actuación suya en las noticias de Antena 3 escandalizará a algún cuarentón burgués, que en adelante se referirá al Reverendo como “el hermafrodita ése”, pero resulta evidente que la cosa no pasará de ahí. La cosa va, más bien, de una vieja estrella de rock venida a menos, tratando de sobrevivir en una industria discográfica feroz, que no perdona flaqueza alguna de sus productos, y The Golden Age of Grothesque fue un punto negro. No ya el disco, que personalmente no creo que sea mucho peor que la mayoría de sus álbumes, sino todo el cambio que trajo en la vida de Manson y en su forma de entender el arte y el espectáculo… y también el mundo. Si el anterior trabajo y sucesor del Golden, Eat me, Drink me, supuso una herida abierta en su corazoncito que expuso al mundo su fragilidad como ser humano, desmitificando por completo la figura de <<Anticristo Superstar>> que tantos años le había llevado fraguarse, en este último, Manson, arruinado, consumido por las drogas, el alcohol, el abandono, y la idea de que nunca vivirá tiempos mejores merodeando, hace un esfuerzo por sobreponerse a la sobreexposición que experimentó desde 2003, argumentando que tanto amor y tanta ñoñería no fue más que una pérdida de tiempo y que si cogiera a sus amantes vivas, probablemente les rebanaría el cuello y después se desharía de sus cadáveres, poco más o menos.

Como mero espectador, creo que a este buen hombre, sus dos últimas relaciones “serias” (o todo lo seria que puede alcanzar a ser una relación con Marilyn Manson) le han dejado muy, muy jodido. Y que, de nuevo, pretende curarse a sí mismo a través del arte. Lo que nos lleva, por tercera vez, a la sobreexposición de su vida privada.

¿Y a mí qué me parece todo esto? Porque esto es una crítica. Pues cojonudo. Porque como a mí me la sopla si está comercialmente acabado o no, si se tira a Stoya o a un travesti filipino, y me voy a limitar a escuchar sus discos, he de decir, que desde que inició su descenso, la cosa ha ido en ascenso, paradójicamente. Si The Golden Age of Grothesque (2003) musicalmente era… discreto, en mi opinión, con Eat me, Drink me (2005), logró subir un peldaño, pariendo un disco de rock clásico de lo más potable, con sus himnos pop incluídos. Y lo chulo es que The High End of Low está claramente por encima de su predecesor, por lo que, podemos decir que, parafernalia a parte, algo va bien en la carrera del Reve.

marilyn-manson-the-grove-of-anaheim_3781897_36Si te lo pones de principio a fin, la cosa empieza muy, muy bien con Devour, en mi opinión la mejor canción del disco. Un tema que empieza sigiloso pero se vuelve muy, muy intenso, con una parte final apoteósica en la que Manson berrea poseso “The pain’s not ashamed to repeat itself!”. Lo primero que pensé cuando la escuché, fue que establecería algún tipo de “puente” entre la temática canibalista de EMDM y este nuevo disco, y creo que es, más o menos, la intención que tenían estos Blood Brothers (Twiggy y Manson, recordemos que en este disco se han reencontrado tras seis años peleados). La cosa se pone nazi, para no variar siendo Manson, con el típico tema mansoniano Pretty as a Swastika (Disposable Teens, Rock is Dead, The Beautiful People), que se ganó, como era previsible, la censura por parte de la discográfica, que sustituyó el nombre del símbolo milenario por una cariñoso $, que posteriormente Manson adoptaría como propio para diseñar su propia versión de la cruz gamada, cruzando dos de éstos para proyectarlo en su gira (The Etc Tour). El disco atraviesas momentos muy, muy pop, con temas accesibles al gran público y pegajosos como Leave a Scar, Blank and White, la insulsa y prescindible Unkillable Monster, o el single promocional, Arma-Goddamn-Motherfuckin’-Geddon (temón mainstream donde los haya, si no fuera por la versión “radio edit”, que deja el estribillo en un triste “arma…arma…arma…armageddon”, pero también tiene sus temas, digamos, “sospechosos de stoner”, que en mi opinión ponen en evidencia lo que ha rondado Twiggy los años que estuvo fuera de la banda.

De otro lado, tenemos piezas singulares, como We’re from America, himno, a estas alturas, que coquetea con el punk, pero recuerda a los singles más machacones de la discografía; una pesadilla musical progresiva (no por mala, sino por la atmósfera agónica y angustiosa que genera en el oyente) de nueve minutos redondos de duración, bautizada como I Want to Kill You Like They Do in the Movies, una locura psicodélica, o más bien psicotrópica (WOW), una bonita melodía con unos arreglos mejorables (Into the Fire), o la grande, Four Rusted Horses.

El disco se cierra, por aquello de hacerlo redondo (los fans sabemos la fijación que tiene Manson con el numerito), con el tema 15. Malo, malo, malo y malo.

En líneas generales, Manson arriesga más de lo que a primera vista pueda aparentar, como casi siempre. Pero tampoco habría entendido el público otra cosa, creo. Los tiempos de giras locas y protestas de asociaciones cristianas están quedando ya muy atrás, y este viejo icono del mal agota todos sus cartuchos como alternativa a seguir al conejo hasta la madriguera. Y los agota que da gusto. Qué coño.

Frances Meiwes


Sopa de Paleto

Por primera vez en este blog y espero que sirva de precedente, voy a verbalizar una actividad que practico, mentalmente, a diario: analizar las audiencias de televisión. Concretamente las de anoche, domingo, en horario de prime time:

Telecinco: “Sin tetas no hay paraíso: Las chicas duras no lloran” (estreno): 20.9% y 3.339.000

La 1: “La película de la semana: World Trade center”: 18.2% y 2.730.000

Antena 3: “Doctor Mateo”: 16% y 2.738.000

Cuatro: “Pekín express” (estreno): 8.2% y 1.332.000

La Sexta: “Little Nicky”: 6.4% y 1.072.000

La 2: “Estudio estadio”: 3.4% y 552.000

Fuente: vertele.com

Y, para que no me llamen indocumentado, aunque ayer mi opción fue Pekín Express, zapeé, por mera curiosidad, por el dichoso culebrón que tuvo en vilo a media península la pasada temporada televisiva: Sin Tetas No Hay Paraíso.

Mi opinión, por ser sesgada (dado que mi muestra se limita a los cortes publicitarios del concurso de viajeros de Cuatro), me la reservo, pero lo poco que pude ver me bastó para no interesarme por un solo minuto más ahora ni en mi próxima vida. POR EL AMOR DE DIOS, ¿¿es que nadie se da cuenta?? ¡Es la misma mierda de siempre! ¡Es la misma jodida bazofia de pseudoactores e infraguionistas que orquestan las dichosas productoras españolas una y otra, y otra, y otra vez!

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La razón por la que todo nos va mal a los españoles es nuestro bajísimo nivel de exigencia y nuestro conformismo extremo. Ésa, y no otra, es la razón de que anoche Pekín Express, un programa que pese a su casting estrambótico y sus tintes de telerrealidad, tiene un mínimo de interés cultural, de forma amena al menos (la cultura no son sólo los documentales de La 2), hiciera un triste 8%. Ésa, y no otra, es la razón de que una serie como True Blood se vaya a estrenar en el horario furtivo de las 0:30. Ésa, y no otra, es la razón de que una serie de la calidad internacionalmente reconocida de Dexter, no haya durado dos asaltos, también a altas horas de la madrugada. Ésa, y no otra, es la razón por la que anoche, la segunda opción del españolito medio, fue la cagada cinematográfica de World Trade Center. Y por supuesto, ésa, y no otra, es la razón de que un pestiño, como salta a la vista, como Sin Tetas No Hay Paraíso se alzara con el máximo de share, y la friolera de tres millones de espectadores, anoche.

Frances Meiwes

[película] Mapa de los Sonidos de Tokyo [8/10]

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En mi humilde opinión, la crítica especializada está, en ocasiones, contaminada en exceso por el mundillo del que forman parte. Desde tiempos de Mi Vida Sin Mí, se extendió la moda de convertir en popó todo lo que salía de una cámara tras la que se situara Isabel Coixet. Desde entonces, y han caído tres filmes de la realizadora catalana ya, entendidos de aquí y allá han gozado como niños reduciendo a pura mierda películas tan, creo, decentes, como La Vida Secreta de las Palabras, Elegy (aunque sobre ésta yo mismo tengo mis reservas) y, recientemente y con las críticas más despiadadas, la aventura japonesa de la Coixet: Mapa de los Sonidos de Tokyo.

Antes de ir al cine, llegué a leer comentarios tan negativos, que dudé, incluso, si gastar o no el dinero del día del espectador (3,50 €) en ver la cinta. Venía yo un poco desanimado tras la decepcionante Elegy, pero también era consciente de que aquello fue más bien una obra menor, encima adaptación de un libro (El Animal Moribundo), y con la imposible “Pe” como estrella principal. Finalmente hice cuerpo, hice el trueque con la yonki de la taquilla, y me acomodé en mi butaca, con cierto miedo a quedarme dormido (dado que según ilustrísimos críticos, el filme era soporífero de aquí a Filipinas y vuelta).

Primera escena: el color, la música, las imágenes son ya, para empezar, de una maestría absoluta. Un aperitivo visual, un anticipo de la explosión sensorial que la directora pretende que experimentemos. Concluída esta escena, uno toma la firme decisión de quemar vivos (mentalmente) a Carlos Boyero, Luis Martínez y Javier Ocaña, armados con sus arduos conocimientos cinematográficos y orgullosos de no reconocer una buena película aunque la tengan delante de las narices, y disfrutar de una película descontextualizando su lanzamiento lo más que pueda.

La fotografía y el sonido están muy por encima de la media del cine independiente y del convencional también. Y no creo que sea algo azaroso. Independientemente de la historia, Coixet nos encierra en una atmósfera más propia de filmes lynchianos (aunque reconozco que últimamente veo algo de Lynch en todos los directores), en los que el argumento hace de hilo conductor de una serie de emociones visuales y sonoras que le dejan a uno babeando catatónico. Es, en esencia, un puñado de belleza concentrada en unos cuantos metros de celuloide.

Existen, no obstante, algunas pegas. La más evidente y que choca de lleno con todo el objetivo del asunto, es el chirriante, desastroso, penoso doblaje de Sergi López. No tengo claro que se doblara a sí mismo, pero creo que así es. Y en ese caso, comprendo que haya pasado esto, dado que generalmente cuando los actores que se doblan a sí mismos el resustado es espantoso. Por otro lado, está el tema de la previsibilidad del argumento: el espectador tiene la sensación de ir siempre un cuarto de hora por delante de los personajes, y únicamente hay un momento absoluto de desconcierto, cuando Ryu (Rinko Kikuchi) se ve atrapada en una posición bastante angustiosa. Es el único momento de la película en el que realmente sientes que la directora suelta tu mano y te ha dejado perdido, por Tokyo.

En esencia, una perfecta sucesión de sonidos e imágenes fascinantes, adecentados con una bonita historia de amor que podría ser, no obstante, mejorable.

Yo digo que Isabel ha vuelto a hacerlo. Bien.

Frances Meiwes


El Trabajo (cooperativo) os Hará Libres

Desde el fallido Tercer Reich hasta la cuestionable Revolución Cubana, la historia nos ha enseñado que toda dictadura es presentada a sus víctimas como algo mejor que aportar a sus vidas. La lectura que personalmente yo extraje de las obras de Huxley y Orwell es que las dictaduras más poderosas no vienen regidas por un gran tirano que acobarda a las masas, sino de uno que da a las masas los instrumentos suficientes para autocontrolarse sin necesidad de usar la fuerza bruta.

Día a día, observo un mundo convertido a estas alturas en una gigantesca maraña de dictaduras. Estoy convencido además de que todas ellas convergen en un nodo central, que las dirige y alimenta, y no hay escapatoria. Puedes convivir con ello, aceptarlo incluso aunque no comulgues con sus ideales, pero en el exilio de cualquiera de ellas, sólo encuentras más tiranía e ineludibles herramientas de autocontrol.

Ocupan nuestras mentes. Destrozan nuestras patéticas existencias. Están en el inconsciente mundial. Y están triunfando. Ahora. Mientras escribo estas líneas. El mundo es suyo. Yo soy suyo. Todos lo somos.

Bienvenidos a una nueva y mejor forma de vida.

http://www.greidi.uva.es/JAC07/ficheros/30.pdf

Ya sabemos lo que hay que hacer.

Hagámoslo.

Frances Meiwes

Mi Apocalipsis

Vivo rodeado de mediocridad e incompetencia. Cuando uno es un crío y se imagina siendo adulto, todo es fascinante. Todo son ventajas, independencia. Lamentablemente, no te avisan de que vas a tener que lidiar con una amplia gama de lerdos, que podrían ser clasificados en variaciones con repetición de diez mil elementos tomados de diez en diez. Parásitos que surgen de cualquier sitio, que cogen tu autobús, y comparten escalera contigo. Que te miran. Que respiran. Que coexisten contigo.

Vivir rodeado de sucios parásitos tiene sus ventajas. En ocasiones te eleva la moral, te da una visión más amable de ti mismo. Los parásitos son el mejor espejo en el que mirarse. La putada viene cuando llegan más lejos que tú, y casi siempre con las peores artes. La mayoría de las veces, ni siquiera son conscientes de tu existencia. Sólo están ahí, aprovechando cada situación, cada recurso que puedan exprimir sin hacer demasiado esfuerzo.

Su existencia se sustenta en una sociedad de parásitos regada a diario por el gobierno, la televisión, y en definitiva el capitalismo, esa gran fábrica de parásitos. La evolución nos ha demostrado que cada especie se adapta a las condiciones de su entorno, y nuestro entorno es el idóneo para que esos parásitos sean los gusanos putrefactos que el día de mañana ocupen los puestos de trabajo mejor remunerados.

Y cuando la sepsis acabe con lo poco de limpio y puro que queda en nuestro entorno, cuando los parásitos hayan conquistado Iberia por completo, estoy seguro de que surgirá una nueva y más asquerosa forma de vida, que hará que unos pocos de los parásitos de hoy se sientan incómodos, hasta desaparecer, para dejar paso a seres aún más grotescos y despreciables.

Esto se sucederá, si nada lo remedia, hasta que todo cuanto conozco se haya transformado en un hervidero de criaturas tan repugnantes que no tengan más remedio que devorarse entre ellas, porque su propio edor les impedirá coexistir.

Frances Meiwes


El Club Silencio

Una razón para amar el cine. La escena apropiada

Eso es todo, de momento.

Frances Meiwes


Mapa de las Imágenes Recientes

Canción: We’re from America, de Marilyn Manson

Hoy siento que tengo esta “bitácora” (como lo llama Ártabro) más abandonada que nunca. En ocasiones porque no tengo demasiado que decir, en ocasiones porque no me apetece decir nada.

Y como creo que es justo ordenar mis pensamientos, voy a escribir una doble entrada, la primera de ellas con las últimas películas que he tenido oportunidad de ver (aunque lo mío me está costando retomar mi hábito cinéfilo, tras una buena temporada a base de series, y pendiente tengo aún la literatura).

Los Abrazos Rotos (Pedro Almodóvar)

Nunca he sentido tanta satisfacción de incluir algo en la categoría del blog Basura. La última película de Pedro Almodóvar rezuma mierda pajillera y autocomplaciente. “Voy a darme un auto-homenaje”, se dijo el director manchego, y lo único que se me viene a la cabeza tras verla película es “pues menudo concepto de mierda que tienes de tu propia obra”. Penoso guión, penoso argumento, interpretaciones lamentables de las que no se salva ni la hasta ahora intachable Blanca Portillo que, claro, con semejantes diálogos, no es que pudiera hacer mucho.

Sí, se salvan los fragmento de Chicas y Maletas, que elevaría la película del cero rotundo al dos, como mucho. Y la brillante aparición de Carmen Machi, ya muy lejana del bodrio nacional que la elevó a la fama, Aída.

Habrá mucho mitómano que dirá que es su obra cúlmen y que bla bla bla, pero nasti. Servidor, al que no se le han caído los anillos al reconocer que la filmografía de Pedro es sobresaliente desde Todo sobre mi Madre (con el bache innecesario que fue La Mala Educación), puede decir y dice que Los Abrazos Rotos es una de las peores películas que ha visto en toda su vida.

Dead Set (Yan Demange)

Dead Set es una miniserie producida para la televisión británica, de cinco episodios de veinte minutos de duración cada uno, que da una vuelta de tuerca al género zombie, situándonos en una Gran Bretaña que comienza a sufrir una bizarra epidemia en la que sus habitantes empiezan a comerse los unos a los otros, convirtiéndose en monstruos devoraentrañas.

Hasta ahí, nada nuevo. Lo original viene en que nos plantean la situación, tan cinematográficamente tópica, desde el punto de vista de los habitantes de la casa de Gran Hermano, que de repente se percatan de que nadie les está grabando y de que no les queda comida, ni (evidentemente) alcohol. Lo que no saben es que la cruz de cámaras está repleta de zombies ansiosos de devorar sus pequeños cerebritos.

Aunque la sinopsis pudiera resultar estúpida, ver el primer episodio hace que quedes enganchado en el acto. Es recomendable verla como si se tratara de una película, puesto que se hace muy amena.

Memento (Christopher Nolan)

Estupidez neo-cool sobrevalorada hasta la harcada. Es todo cuanto estoy dispuesto a decir de esta película. Perdí tres noches de mi vida en terminar de verla, y cada segundo de más que pierda hablando de ella siento que es más tiempo que perder.

Una Historia Verdadera (David Lynch)

Maravillosa. Exquisita. Deliciosa. Un regalo para los sentidos. La había visto hace muchos años, y creo que no la valoré lo suficiente. Cuando pasan unos años por ti, aprendes a apreciar matices y detalles en el arte que antes pasaban desapercibidos y que pueden fastidiarte una jodida maravilla como esta película.

Al comentario de La Historia Verdadera sumaré la revisión de Mulholland Drive, en un esfuerzo por ahondar del todo en la obra de David Lynch, que había catado sólo de forma superficial. Próximamente, Twin Peaks.

Frances Meiwes


Las chicas sólo quieren divertirse

Canción: On the Lash, de The Icarus Line

En estos tiempos que corren, en los que las exhibiciones culturales son víctimas de la crisis provocada por ciertos 40 millones de señores que llevan años viviendo por encima de sus posibilidades, los grupos lo tienen jodido para permanecer en contacto con sus fans. No hay que ser muy listo para saber que 2009 no será el año más musicalmente fructífero, ya que no está el horno para bollos, y tonto es el que saca un disco a sabiendas de que lo tendrá jodido para cerrar fechas en según qué países.

Afortunadamente, los grandes no están tan apurados, por lo que pueden permitirse un añito (o cinco, según los casos) a la sombra para descansar y gastar/invertir/quemar lo recaudado en el pasado 2008, cuando vivíamos todos tan alegres pidiendo préstamos que no podíamos pagar para comprar cosas que no necesitábamos, en un mundo en el que se organizaban festivales por doquier para el goce y disfrute de todos (los endeudados, los ricos, y también los pobres).

El caso es que hay músicos que preservan el contacto con sus fans a través de algo tan sencillo como un blog. Y es de agradecer, ya que, por ejemplo, en el caso de Radiohead, en esencia hacen recomendaciones musicales que muchas veces son de agradecer, y hace que descubras a gente como Clinic.

Y no sólo eso, Thom y Johnny (que son los que más suelen postear), comparten material, remezclas que van sacando de sus propios temas, e incluso tiran pullitas a su archienemigo, Beck. Todo en un gesto de complicidad con sus seguidores, que no cuesta ningún trabajo hacer, y que nos mantiene entretenidos mientras trabajan en el que se anuncia como el sucesor del maravilloso In Rainbows.

Pero los de Oxford no son los únicos que contribuyen a desmitificar el ideal de la estrella del rock que rara vez baja de los cielos para tocar a quienes disfrutan de su música. Tool, en su web oficial, llevan un blog bastante curioso, en el que abundan más la vida y milagros de sus componentes. En la última entrada que leí, explicaban que NO estrellaron su propio coche contra su estudio de grabación, sino que era otro muy parecido, exponiendo además una coartada, con testigos de por medio.

Otros que tal bailan son Deftones. Especialmente Chino, comparte muchas de sus escuchas, y él también contribuye a descubrir grupos bastante interesantes, la mayoría de ellos más en la onda atmosférica y melódica de los últimos trabajos del grupo, con lo que queda demostrado quién es quien puja por el exquisito rumbo que está tomando su discografía. Pero no sólo hacen repasos de sus escuchas, sino que nos mantienen informados de todo el proceso de grabación de su nuevo trabajo, Eros, que debe estar apuntito de salir, incluso aunque el bajista, Chi, siga en coma tras su accidente hace unos meses.

En nuestro querido país, Alejandro Pelayo narra en clave de poesía las andanzas de su banda, Marlango, en el blog Aprender a Comportarse en Público, que no enlazo porque la web oficial está fallando estos días, además de que lleva sin ser actualizada desde Julio del año pasado.

En definitiva, creo que es una manera muy agradable y sencilla de estar en contacto con la gente que compra tus discos y va a tus conciertos, además es gratis, y no cuesta ningún trabajo. Contribuye en buena medida a mejorar la imagen de tu banda. Mola.

Vaya cagada de entrada. Me disculpen.

Frances Meiwes