Canción: Fall, de American Head Charge
¡¡CONTIENE SPOILERS!! (hasta el 5×06)
Anoche, la ABC emitió el último penúltimo episodio antes del hiatus de dos semanas que inicia Lost desde hoy comenzará en Lost tras la emisión del capítulo de la semana que viene. Life and Death of Jeremy Bentham nos descubre (y aún no lo he visto) qué pasó con John Locke tras dejar la isla por órdenes de Richard Alpert, y, aunque esta penúltima temporada nos ha traído algo tan necesario como la historia de sus protagonistas una vez que éstos consiguen salir de la isla, creo que la serie ha descendido notoriamente en lo que a calidad narrativa se refiere.
Si hay algo que me gustaba de Perdidos, algo que la diferencia de otras series de acción, es su exquisita delicadeza y buen gusto a la hora de combinar la acción desenfrenada con la visión completamente dramática de seres humanos expuestos a condiciones físicas extremas acompañadas de una serie de innumerables fenómenos, de momento, imposibles de asociar con ningún tipo de lógica conocida, aunque ahora, al fin, todos estemos viendo algo de luz al final del túnel.
La cuarta tanda de episodios fue apoteósica. Nos presentaba a un grupo de personas absolutamente atormentadas por sentimientos encontrados de culpa, miedo y traición, a la vez que nos contaban, sin prisa pero sin pausa, el porqué de esos sentimientos. El binomio flash (back/forward) + isla daba sus frutos entonces más que nunca y demostraba que, independientemente del argumento, esta forma de contar una historia alimenta considerablemente la carga dramática de la serie, al hacernos algo que hace poco yo mismo describía como “polaroids” del estado mental que atravesaba cada personaje en un momento determinado, frenando, llegado el momento, esa parte más emotiva para introducir, siempre a tiempo, la evolución lógica del argumento, esto es, la vida en la isla.

Evidentemente, Kate, Jack, Sun, Desmond, Hurley, Sayid, Aaron y Lapidus tenían que salir de la isla, y de hecho creo que lo de sacar a unos pocos de la isla, manteniendo al resto en ella (esté donde esté), era un giro de la trama más que acertado; pero no es en el argumento, en mi opinión, en lo que está fallando la serie en estos seis primeros episodios, a falta de ver el séptimo. El problema está en la ausencia de lo que comentaba en el párrafo anterior: La pérdida de una estructura de “presente + personaje en otro momento” no la han llevado tan bien como se esperaba, haciendo que los capítulos pierdan esos pequeños matices dramáticos que centraban cada episodio en un personaje concreto, reservando los episodios de trama “común” para las season finale y demás episodios que requerían la atención expresa del espectador por descargar muchísima información en pocos minutos.
Achaco a este cambio de estructura narrativa directamente la estrepitosa pérdida de audiencia, ya que la serie se ha puesto demasiado científica para seguir quemando audímetros cada miércoles, y es que si encima de que el argumento ha tomado un cariz que hace que cualquiera que no haya seguido el show desde el primer episodio no se entere de nada, suprimimos la parte que trataba la vida de los personajes más allá de la isla, se está negando a la audiencia pasiva de la serie la posibilidad de disfrutarla, provocando que un bodrio como Mentes Criminales puntúe por encima, dejándola como tercera opción de la noche.
En cualquier caso, creo que Lost sigue siendo el mejor programa de la televisión mundial actual, y que en algún momento logrará reconquistarme, a mí y a todos los que piensan como yo. Lo que no tengo tan claro es que logren un resultado tan vibrante y espectacular como el que lograron con los capítulos del año pasado.
Frances Meiwes












