¿Qué le está ocurriendo a ‘Lost’?

Canción: Fall, de American Head Charge

¡¡CONTIENE SPOILERS!! (hasta el 5×06)

Anoche, la ABC emitió el último penúltimo episodio antes del hiatus de dos semanas que inicia Lost desde hoy comenzará en Lost tras la emisión del capítulo de la semana que viene. Life and Death of Jeremy Bentham nos descubre (y aún no lo he visto) qué pasó con John Locke tras dejar la isla por órdenes de Richard Alpert, y, aunque esta penúltima temporada nos ha traído algo tan necesario como la historia de sus protagonistas una vez que éstos consiguen salir de la isla, creo que la serie ha descendido notoriamente en lo que a calidad narrativa se refiere.

Si hay algo que me gustaba de Perdidos, algo que la diferencia de otras series de acción, es su exquisita delicadeza y buen gusto a la hora de combinar la acción desenfrenada con la visión completamente dramática de seres humanos expuestos a condiciones físicas extremas acompañadas de una serie de innumerables fenómenos, de momento, imposibles de asociar con ningún tipo de lógica conocida, aunque ahora, al fin, todos estemos viendo algo de luz al final del túnel.

La cuarta tanda de episodios fue apoteósica. Nos presentaba a un grupo de personas absolutamente atormentadas por sentimientos encontrados de culpa, miedo y traición, a la vez que nos contaban, sin prisa pero sin pausa, el porqué de esos sentimientos. El binomio flash (back/forward) + isla daba sus frutos entonces más que nunca y demostraba que, independientemente del argumento, esta forma de contar una historia alimenta considerablemente la carga dramática de la serie, al hacernos algo que hace poco yo mismo describía como “polaroids” del estado mental que atravesaba cada personaje en un momento determinado, frenando, llegado el momento, esa parte más emotiva para introducir, siempre a tiempo, la evolución lógica del argumento, esto es, la vida en la isla.

Evidentemente, Kate, Jack, Sun, Desmond, Hurley, Sayid, Aaron y Lapidus tenían que salir de la isla, y de hecho creo que lo de sacar a unos pocos de la isla, manteniendo al resto en ella (esté donde esté), era un giro de la trama más que acertado; pero no es en el argumento, en mi opinión, en lo que está fallando la serie en estos seis primeros episodios, a falta de ver el séptimo. El problema está en la ausencia de lo que comentaba en el párrafo anterior: La pérdida de una estructura de “presente + personaje en otro momento” no la han llevado tan bien como se esperaba, haciendo que los capítulos pierdan esos pequeños matices dramáticos que centraban cada episodio en un personaje concreto, reservando los episodios de trama “común” para las season finale y demás episodios que requerían la atención expresa del espectador por descargar muchísima información en pocos minutos.

Achaco a este cambio de estructura narrativa directamente la estrepitosa pérdida de audiencia, ya que la serie se ha puesto demasiado científica para seguir quemando audímetros cada miércoles, y es que si encima de que el argumento ha tomado un cariz que hace que cualquiera que no haya seguido el show desde el primer episodio no se entere de nada, suprimimos la parte que trataba la vida de los personajes más allá de la isla, se está negando a la audiencia pasiva de la serie la posibilidad de disfrutarla, provocando que un bodrio como Mentes Criminales puntúe por encima, dejándola como tercera opción de la noche.

En cualquier caso, creo que Lost sigue siendo el mejor programa de la televisión mundial actual, y que en algún momento logrará reconquistarme, a mí y a todos los que piensan como yo. Lo que no tengo tan claro es que logren un resultado tan vibrante y espectacular como el que lograron con los capítulos del año pasado.

Frances Meiwes


El Disco Anunciado que no Llegará Jamás

Canción: Pretty Slick, de The Right Ons

Nos sorprendería si no ocurriera tan a menudo. A principios de año, conocíamos la noticia de que el segundo disco de Courtney Love, con fecha definitivísima de lanzamiento 1 de Enero, volvía a retrasarse, esta vez por causas  desconocidas, haciéndonos saber además que su lanzamiento estaría patrocinado por una conocida marca de (agárrate) tampones y tequila. El ahora indeterminado periodo de espera hasta que se anuncie la nueva fecha (que podrá o no ser cumplida) ha sido alimentado por la viuda del rock con declaraciones como “mi primer disco era una mierda”, si bien es cierto que America’s Sweetheart (2003) no podía ser calificado precisamente del mejor disco de la historia.

El caso es que ya conocemos casi todos los temas que compondrán este disco, pero habrá que esperar a escuchar las grabaciones definitivas para saber cuál es el resultado final. Algunos periodistas norteamericanos que ya han podido escuchar el disco (aunque sólo ella sabe cuántas vueltas ha podido dar la grabación desde entonces) afirman con contundencia que es una “obra maestra en potencia”, comparándolo incluso con el Horses de Patti Smith. Yo, que aún conservo cierta fe en la coautora de uno de mis discos favoritos, pongo en cuarentena opiniones tan grandilocuentes como éstas, a la espera de que aparezca el disco, del que hay una especie de filtración a trozos rulando por ahí, y me quedo con este tema (incluido en algunos tracklists publicados, pero no en otros), llamado (creo) For Once in your Life:

Pero Courtney no es la primera en ejercer el recientemente extendido deporte del “retarded record”. A poco que pienses, el primer que se te viene a la mente es nuestro amigo Axl Rose, con su cagada de democracia china, que tiene el record del disco esperadísimo desinflado en menos tiempo, debido, creo, a su escasa calidad, al menos para el bombo que le ha dado y para llevar el nombre de una banda que le queda grande. Fueron un total de 14 años los que estuvo anunciando el disco, y en este caso, no merecieron la pena. Al menos para los que lo esperaran. A mí me era bastante indiferente.

Otra que tal baila es la señorita Auf der Maur, excompañera de grupo de nuestra primera invitada, que también lleva lo suyo anunciando y desanunciando el lanzamiento de su segundo disco en solitario (MAdM), después de un más que aceptable debut, que parece que vendrá acompañado de una película (Ooom) y un comic, pero con fecha aún desconocida.

Frances Meiwes


F.U.C.K. Britney

Canción: MObscene, de Marilyn Manson

¿No te has enterado? ¡Es El Regreso de Britney Spears!

No es algo ingenuo, aunque no sea cool, esperar un buen disco de Britney Spears. Por poco que te guste el género, se debe reconocer que la producción (único mérito discográfico de esta chica) de dos de sus discos pretéritos (Britney (2001) e In the Zone (2003)) fue bastante buena, llegando a conseguir resultados muy aceptables para ser un producto 110% mainstream.

Obviaré todo comentario sobre su inexistente vida privada, el acoso mediático y la moralina que encierra el mensaje que los medios norteamericanos quisieron transmitir a su juventud, que, cada vez más, abraza el cristianismo como forma de vida. Bien por ellos. Baaaaah.

Pero Britney hace trampa. ¿No se suponía que su anterior disco, Blackout (2007), era el disco de “su regreso”? Ah, no. Pero es que ése era escandalosamente malo. Venga, pues reválida. Nuevo disco en el mercado. Circus (2008). Joder éste ya tiene que ser bueno a la fuerza. SsssssssssssssssssssNO. El disco cuenta con, como ya nos tiene acostumbrados, tres singles de lo más pegadizo, uno de ellos (Circus, cuyo video puedes ver dos párrafos más arriba) es un tema bastante bueno, pero el resto de canciones se pierden en una mezcla incesante de ruiditos de discoteca y melodías ñoñas. Esto es, más de lo mismo. Pero con más dinero en concepto de campaña publicitaria y giras mundiales, y, además, delgadita y jamona, que es como mola más.

No soy un gran entendido en la materia, pero si lo que pretende la Spears a largo plazo es seguir la estela marketiniana de Madonna, tal vez debería procurar sacar algún disco decente al cien por cien de vez en cuando. No veo que lo tenga difícil, ya que el proceso de selección de los temas que entran a formar parte de sus álbumes es bastante sencillo: Escuchar cientos de maquetas de desconocidos, y escoger las buenas.

Y es que, esto no lo discutirá nadie, Britney (o quien se responsabilice de ello) es una maestra del espectáculo. Dentro y fuera de los escenarios (joder, menuda puta frase de Corazón de… que me ha salido). La última traca que ha tirado ha sido el título de su próximo single (y último pegadizo, que luego vendrán los truños a lo Break the Ice), If you Seek Amy. La canción, que ya cuando salió el disco dio que hablar por una posible referencia a Amy Winehouse en la letra, deletrea “F.U.C.K. ME”, y las radios de medio mundo amenazaban con censurarla, así que todo el mundo se apresuró a modificar la letra, que ahora reza If you See Amy (cosa que le quita la gracia por completo, pero bueno, juventud cristiana. Ya sabes. Baaaah).

En fin, que perdón por tanto paréntesis, perdón por no haber posteado regularmente durante los últimos 30 días, y os dejo con una versión lamar de chula que han hecho unos niños llamados Royal Pirates del tema con el que abría el post.

Frances Meiwes


Una vez más

Era una pequeña niña a la que le brotaban ramas de los hombros, y no tenía brazos. Cada vez que quería jugar, saltar a la comba, las ramas le pesaban demasiado y la ausencia de hojas incluso le entristecía; le entristecía tanto, que a veces soñaba con ser un árbol, un árbol de la cabeza a los pies. Y poder conservar sus ramas, a las que en secreto y pese a la desdicha que provocaban a sus padres, íntegramente humanos, les tenía tal aprecio, que en sus peores pesadillas, un leñador con bigote y traje de domingo, la perseguía de noche en un bosque incandescente, motosierra en mano.

Y así, aquella niña-árbol pasaba los días sin poder jugar con sus amigos, sola en el bosque hablando con los árboles, a los que jamás arrancó una respuesta. A veces les gritaba, con tanta ira, con tanta furia brotando desde sus pequeños pulmones, que volvía a casa sin voz, y entristecía aún más a su madre, que desde muy pequeña la miraba con desdén cada vez que entraba en casa y se esforzaba por quitarse su diminuta chaquetita con cuidado de no desgarrarla con las ramas.

La última tarde, oscurecía ya en el bosque, cuando no pudo evitar gritar angustiada, una vez más, a sus inanimados amigos que, como de costumbre, no devolvieron respuesta alguna. En algún momento esa tarde, deseó arrancarse el corazón, pero se le antojaba imposible sin brazos para empuñar un cuchillo, así que optó por arrancarse aquello que tanta angustia le causaba. Decidida, pero con las piernas temblorosas, mi pequeña e indefensa niña se aproximó al desván en el que su padre guardaba las herramientas, y tomó con la boca la antigua sierra a la que tantas veces había visto desgarrar a los que no tenía más remedio que considerar sus hermanos, y cuando la noche decapitaba las cabezas de los árboles, volvió a adentrarse en el bosque. Posó la sierra en el suelo y puso encima una de sus ramas, y no dudó: apretó. Deslizó su ramita izquierda, una y otra vez, sobre aquella sierra, deshaciéndose en dolor con cada movimiento y maldiciendo a los árboles por no haber dado nunca respuesta alguna. De aquella rama semiseccionada, brotaba sangre, para sorpresa de la niña, litros y litros de sangre que teñían las hojas secas que el otoño había dejado morir, haciendo de suelo en aquel bosque oscuro. Antes de terminar con la primera rama, la pequeña niña había perdido la consciencia. Y quedó allí, muerta, entre los árboles, que, pese a aquella desgarradora escena, permanecieron mudos. Una vez más.

Frances Meiwes


[serie] A Dos Metros Bajo Tierra [10/10]

Cancion: Miénteme Bien, de Buika

Hace un par de entradas, comentaba que había hecho un pedido a mi multinacional de confianza para ordenar los discos que más me habían gustado este año. A fastidiarse toca. Mi multinacional de confianza se llama Fnac, y pueden presumir de haber tenido mi pedido dos semanas “en proceso”, en un carrito que sólo contaba con items, en teoría, “disponibles de 3 a 5 días”. Una llamada impaciente al teléfono del consumidor tras siete días sin noticias de dios y siete días más de espera “en proceso” concluían ayer por la mañana.

En el mes de Diciembre, además de estudiar (mucho), me convertí en un consumidor diario de Six Feet Under, la serie que puso el listón muy alto a las mediocridades que inundan el panorama serial yanki actual (véase:  Héroes, Prison Break y demás mamarrachadas de pésimo gusto). Y nadie me quitaba mi dosis de entre tres y cinco episodios diarios. Tras un largo día de trabajo, nada reconforta más que sumergirte en la exquisita historia de la familia Fisher, dueños y gerentes de una funeraria.

Nunca me cansaré de recomendar esta serie, cuidada hasta el último detalle y de una temática tan abierta como es la vida y la muerte. A través de cada uno de los miembros de la familia, cada uno de una edad y mentalidad distintas, descubrimos cómo afronta el ser humano el hecho de encarar la muerte día a día, y cómo afecta a sus vidas, que no son distintas de las del resto de los mortales. Y, sobre todo, cómo la pérdida de un ser querido es igualmente destructiva, incluso para personas que viven con ello día a día, porque si hay algo que me gusta en una serie, es que ningún personaje sea imprescindible, lo cual denota mucha valentía por parte de sus responsables, y es lo que le imprime una gran dosis de realidad, y, casi de la mano de la realidad, la calidad.

Entre sus hallazgos, personalmente, destaco haber abordado temas tabú en la televisión. E ir más allá al tratar la desaparición de las personas, un tema que en el cine y la televisión se ha tratado siempre de una forma frívola y superficial. Constantemente vemos a personas morir en la gran pantalla, pero ¿qué pasa después? Es algo tan desolador como interesante para el espectador, ya que trata los sentimientos humanos en un momento en el que a nadie le apetece conocerlos. Hasta ahora.

El caso es que, para ir atando cabos, desde que vi el aclamadísimo final de la serie (que, sí, es uno de los mejores finales que se han hecho en la ficción internacional, ya no por curioso ni impactante, sino por la tremenda coherencia que muestra respecto a lo que ha sido el argumento de la serie, sin miedo a que pueda resultar desagradable o censurable), andaba figurándome cómo un bolsillo mantenido y de clase media como el mío podría maravillárselas para contar entre sus posesiones la caja-lápida con, posiblemente, la mejor serie de televisión que se ha hecho.

El remate fue verla, en persona, en unos conocidos grandes almacenes, al inasequible precio de 110 €. Me fui cabreado a casa, pensando en que no podía tenerla, y entonces mi enanito consumista apareció sobre mi hombro, y me dijo: “¿sabes que tienes un pedido abierto en la Fnac, perfectamente anulable, que apuesto a que sigue “en proceso”?”. Me apresuré a llegar a casa, me precipité sobre el ordenador, y, efectivamente, el pedido seguía procesándose. No dudé ni un segundo en anular el pedido, que, si bien no alcanzaba la cifra de mi codiciada lápida, sí se aproximaba, y el resto lo compensé con el suculento aguinaldo navideño de mi familia.

Y ya es mía. Y sonrío cada mañana al ver la lápida sobre mi estantería. Y si algo he aprendido de Alan Ball y su maravillosa serie, es que las cosas que te hacen sonreir, merecen la pena porque, ya sabes, son dos días. Y después, te mueres.

Momentazo Lucky para despedirme por hoy, que dedico a un señor al que le debo haberme animado a ver esta delicia.

Frances Meiwes

Amaral se ponen chulos

Canción: Exxon Valdez, de September Malevolence

Por razones que no vienen a cuento, ayer llegó a mis manos el último disco de Amaral, Gato Negro/Dragón Rojo. Ya lo había escuchado. ¡Cáspita! ¿Cómo? ¿Sin comprarlo? Ah, yo tengo mis contactos en el mundillo del artisteo.

El caso es que lo he abierto esta mañana para curiosear y demás, y cuál es mi sorpresa al deslizar la tapa que divide el CD1 del CD2 (porque, sí, amiguitos: el último y peor disco de Amaral tiene, no uno, sino DOS discos), y me encuentro el siguiente texto:

Gracias por comprar esta música y por apoyar a los artistas, compositores, músicos y a todos aquellos que han hecho posible su creación. Por favor, recuerda que tanto la grabación como el diseño gráfico que la acompaña, están protegidos por la legislación de propiedad intelectual. Dichos derechos no son de tu propiedad, por lo tanto no debes distribuir esta música. Por favor, no utilices los servicios de Internet que promueven la distribución ilegal de música protegida por la legislación de propiedad intelectual, ni regales o tomes prestadas copias ilegales de discos ya que perjudicas a aquellos que la crearon. Eso sería igual que robar un disco en una tienda. La legislación en vigor establece duras penas para la reproducción, distribución y transmisión digital de grabaciones legalmente protegidas.

Y ahora me pregunto yo: ¿QUÉ COÑO?

Supongo que una reflexión sobre la propiedad intelectual y un individuo más que se sume en una cruzada contra ese organismo vivo que nadie puede nombrar sería demasiado obvio para mi estilo (que lo tengo, hombre ya), así que voy a tratar de darle al tema un enfoque distinto al que viene siendo el habitual.

Hasta donde yo sé, las leyes se hacen en función de lo que quiere la mayoría, en un país democrático. Hasta donde yo sé, España es el país de la Unión Europea donde menos discos se consumen. Hasta donde yo sé, un altísimo porcentaje de la gente de la península escucha música (mejor, o peor, pero la escucha). Y hasta donde yo sé, cualquiera que tenga dos dedos de luces y ningún vínculo con este organismo vivo del que hablaba antes, sabe que todo el mundo baja música de Internet.

Ahora mi pregunta es, si resulta tan obvio que la mayoría de la gente baja música de Internet (que, recordemos, no es un delito, a pesar de que la forma de redacción del texto que acompaña el disco de Eva y Juan pudiera dar a entenderlo), si hacemos hincapié en el término mayoría, si nos hacemos a la idea de que el arte no debería convertirse en un monopolio que proteger con mimo para que nadie que no deba entre a formar parte de él, ¿por qué tiene que ser la mayoría la que acate las leyes de unos pocos sin que lo llamemos dictadura? Y la respuesta es tan obvia…

Frances Meiwes


Bonus track (2008)

Canción: ‘Til we Die, de Slipknot

Todo el mundo, incluido yo, hace estos días recuento, listas, y otras majaderías sobre lo mejor y lo peor del año. Cada loco con su tema. Cine, música, televisión. Lo mío, lo siento, siempre ha sido la música. Y no contento con castigar al mundo con mi hortera e irreflexiva lista de Los Mejores Discos del Año de la semana pasada, me apetece hacer un repaso a mis escuchas de este año, ya que hay discos, y canciones, que no llegan a estar entre los mejores del año pero sí que los escuchas mucho, discos antiguos que descubres por mera curiosidad, o por accidente, o porque algún desaprensivo te los recomienda. Y también están los malos. Que los ha habido. A ver…

1. DIGNOS DE MENCIÓN

Todos estos discos estuvieron en algún momento del 2008 entre mis 10 favoritos. Lamentablemente, las escuchas y mi típica reflexión de fin de año que resulta en la lista definitiva que llevo tres años haciendo (freak) han hecho que tan sólo se queden en una discretita mención honorífica:

Madrugada, Madrugada
Hellville de Luxe, Bunbury
Nude with Boots, Melvins
White Noise, The Living End
Third, Portishead
Momofuku, Elvis Costello and The Imposters
All or Nothing, The Subways

Empecemos, cómo no, por el héroe del silencio más controvertido, y también el más famoso: Bunbury ha parido un disco muy rico, sí. A las primeras escuchas muy atractivo, con melodías pop de lo más trabajadas, y las grandilocuentes y (ay) pomposas letras a las que ya nos tiene acostumbrados, sí. Ya expresé mi opinión al respecto de este Hellville de Luxe, con lo que más palabras son innecesarias. Tan sólo añadir que personalmente me quedo con esa maravilla de tema que, sospecho, entrará en futuros recopilatorios, Aquí.

En cuanto al resto, pues hay grupos que acabo de descubrir este año, como The Subways, a quienes pude ver en directo este verano y me gustaron mucho, Portishead (soy así de ignorante… y de joven también) o los australianos The Living End, a cuyo tema How do we Know? no tendría problemas en llamar mi canción favorita del año.

Y los nórdicos Madrugada han hecho un disco, con sus altibajos, pero muy, muy potable. Especialmente el tema Honey Bee.

Los veteranos, bien gracias. Tenemos a los Melvins, que han hecho un discazo impresionante, muy a la altura de sus mejores tiempos, y fieles al honorable título de Abueletes del Grunge que muchos les otorgamos. Elvis Costello SÍ que me ha sorprendido con ese disco que joder no se esperaba tan… así.

2. VIDAS PROLONGADAS

Hay discos cuya vida comercial es superior a un año desde su lanzamiento. Hay otros que salen a finales del año anterior y claro, pues tienen que sobrevivir, porque el mundo no se para (creo) el 31 de diciembre. En mi caso, ésos han sido:

What’s the Time Mr Wolf?, Noisettes (2007)
Back to Black, Amy Winehouse (2006)
In Rainbows, Radiohead (2007)
Verano Fatal, Nacho Vegas & Christina Rosenvinge (2007)

3. DECEPCIONES

Voy a tener la delicadeza de no hacer la lista con lo peor del año, más que nada, porque yo suelo ser bastante benévolo con el trabajo de los demás. Pero es que hay cosas que… no.

The New Game, Mudvayne

Decepción, con todas las letras, del que probablemente era, tras Machine Head, el grupo más prometedor del metal actual. Después de aquel brillante e incombustible Lost and Found, yo personalmente y creo que muchísima gente, esperábamos más. Mucho más. Y ha sido menos. Mucho menos. Además, las opiniones son bastante unánimes en cuanto a que el disco es caquita. Una lástima.

The Cross of my Calling, The (International) Noise Conspiracy

Sí, esto es mucho más subjetivo. Pero mi experiencia con este disco es que en dos ocasiones me ha hecho sentir náuseas. Literalmente. Mala hostia, fatiga, y posteriormente, náuseas. Un mal trago no: dos. Y no me ha vuelto a pasar. No creo que se pueda culpar a mi oido interno ni a mi aparato digestivo, no. Es que el disco es infumable.

4. RESURRECCIONES

Mi disco más escuchado de este año no se lanzó este año. Ni el año pasado. Ni el anterior. Salió en 1994 y se llama Live through This. Según LastFM, 250 scrobllings le separan del primero en la lista publicado este año (el de The Duke Spirit). Pero es que este año tengo un año Courtney.

Mi adicción comenzó con la lectura de la biografía autorizada (por ella) de Kurt Cobain, Heavier than Heaven. Curiosamente, tras un breve periodo de revisión de los discos de Nirvana, me vi mucho más atraido por la fuerza del personaje de la Viuda Negra por excelencia, y decidí ahondar en su discografía. No era la primera vez que lo intentaba, lo reconozco. Pero las veces anteriores había tirado más por su disco en solitario, America’s Sweetheart, y no me había dicho gran cosa. Cuál fue mi asombro al escuchar esa delicia rock que es el segundo disco de Hole.

En fin, y que aquí está junto con el resto:

Live through This, Hole
Pretty on the Inside, Hole
America’s Sweetheart, Courtney Love
Celebrity Skin, Hole
Bleach, Nirvana
Slipknot, Slipknot
The Eraser, Thom Yorke

Perdonen mi flipamiento anual, y siéntanse libres de añadir un comentario diciéndome lo poco les importa la música que escuche. Pero recuerden: es mi blog =)

Frances Meiwes


Los discos del año (2008)

Canción: Glass of Water, de Coldplay

Un año más, no puedo evitarlo, he hecho mi lista con los discos que más me han gustado en los últimos 12 meses. En el “concurso” entraban todos los discos (EP y LP) publicados por primera vez en 2008, de cualquier lugar del mundo (aunque fundamentalmente Europa y Norteamérica, para qué nos vamos a engañar). De abajo hacia arriba son:

10. Carried to Dust
Calexico
En mi opinión, besaron el cielo con Garden Ruin, pero reconozcámosles el mérito: Han hecho un disco inusualmente accesible para lo que vienen haciendo años atrás. Además, esta vez, suena más a Éxico que a Cal, si sabes a lo que me refiero.Altamente recomendable para una tarde de verano (que llegarán, aunque los recientes fríos otoñales hagan que nos olvidemos de ellas), una tarde de verano muy, muy calurosa. Desde la deliciosa Victor Jara’s Hands que abre el disco hasta la nocturna Contention City, pasando por la vibrante y preciosa Inspiración, hay todo un arcoiris de estilos y folklore centro/norteamericano interpretados por grandísimos músicos. Además, en directo suena cojonudo. Doy fe.

Canción: Fractured Air (Tornado Watch)

9. All Hope is Gone
Slipknot
Para los que pronosticaban el fin de los de Iowa, patada en la boca. Llegan, y se marcan un discazo muy por encima de la media actual en la escena del metal. Rezando estamos para que cierren alguna fecha en España, si bien es cierto que suenan con fuerza para el próximo Electric Weekend.El disco presenta melodías accesibles a lo Subliminal Verses, combinadas con los berridos, dobles pedales y la contundencia a los que nos tienen acostumbrados los payasos éstos. Además, todos ellos destilan una cierta humildad que les faltaba hasta la fecha. Quizá sea el miedo al fracaso comercial del disco el que habla, pero creo que Corey Taylor puede fanfarronear tranquilo, al menos, otros cinco años.

Eso sí: Esa “cosa” a la que han dado en bautizar Butcher’s Hook… sencillamente no le veo el punto. Me parece la canción más hortera del año. Y además… ¿de verdad era necesaria una tercera versión de Vermilion?

Canción: Psychosocial

8. Með suð í eyrum við spilum endalaust
Sigur Ros
Sigur Ros también han decidido abrirse a oidos UNA CHISPITA más profanos. Y yo que me alegro. Lo cierto es que sus anteriores discos pueden hacerse muuuuuuyyyy cansinos de escuchar del tirón si no estás puesto de ácido. Y éste no. Éste se aguanta de principio a fin. Y se disfruta. Y mucho. Y joder, te meas encima con según qué canciones.A todo el que no lo haya hecho ya, le recomiendo que les vea en directo. Es una gozada y un espectáculo extrasensorial. Fue uno de los conciertos de mi vida y difícilmente lo podré olvidar.

Canción: Ára Bátur

7. Viva la Vida or Death and all his Friends
Coldplay
Si ha habido un disco accidentado este año, ése es el de Coldplay. Para empezar, por la coña del título. ¿No les valía la horterada guiri que ya es de por sí Viva la Vida como para encima acoplarle la horterada a secas de La Muerte y todos sus Amigos? De por medio hay varias acusaciones de plagio, todas ellas atribuidas a una misma canción, la que da la primera mitad del horripilante título al disco.Pero el caso es que entretanto, se sacan más de 70 napos por las entradas para sus conciertos, que vuelan casi un año antes de la fecha del bolo (jamás comprenderé cómo sabe la gente que trabaja o estudia dónde va a estar dentro de un año), y les nominan a doscientos mil Grammys. Te digo yo que les sale rentable.

El disco en sí es bueno. Bastante bueno. La reflexión global, y mi opinión sobre él, ya quedó escrita hace tiempo.

Canción: Viva la Vida

6. I Are Debut
I Are Droid
¿De dónde salen? De Suecia. ¿Qué hacen? Rock británico sueco con tintes de stoner americano. Qué, apetece ¿eh? ¿No? Que te follen.Últimamente nos llegan cosas muy ricas de escandinavia, y de las que han salido este año y que yo haya escuchado, I Are Droid firman lo mejorcito de toda esa hornada. Su debut es adictivo. Uno de esos discos que no te cansas de escuchar.

Suenan, sí, a Queens of the Stone Age. Pero además tienen un componente disco importante, y son menos psicodélicos.

Es de lo más recomendable.

Canción: Before the Fall

5. Niña de Fuego
Buika
Desde que Buika se coló en el panorama musical, parece inevitable deslizarla en la lista de lo mejor del año. Se trata de uno de los personajes más talentosos y carismáticos de la escena musical española, y sería un crimen despreciarla, vengas de donde vengas y escuches lo que escuches.En Niña de Fuego encontramos una selección de temas originales y versiones algo mejor escogidos que en su anterior trabajo, Mi Niña Lola (y la obsesión que tiene esta mujer con las niñas oye), con la impecable y envidiable producción de Javier Limón. Y el resultado es tan pulido, tan perfecto, que me resulta casi imposible lanzar una sola crítica.

Casi. No comprendo. No-comprendo, por qué una persona que en sus directos suena tan jazzie, y que reconoce beber y haber bebido directamente del jazz, destierra por completo este estilo cuando se mete en un estudio de grabación. Con suerte, lo veremos en próximos discos. Con suerte, un día hará un disco que suene a esa fusión tan deliciosa que hace en sus conciertos.

Canción: Culpa Mía

4. El Manifiesto Desastre
Nacho Vegas
Dije en su momento que mi única crítica a este disco sería que es cojonudo, pero como no me caracterizo precisamente por mantener mis opiniones mucho tiempo, ahondaré algo más en éste, el clímax discográfico (hasta el momento) de este cantautor asturiano con complejo de Bob Dylan y cara de pocos amigos.El Manifiesto Desastre ha supuesto, en muchos sentidos, mi reconciliación con Vegas, que hasta ahora se me antojaba demasiado “cantautor”. De una vez por todas se ha soltado esa melena que desliza sobre sus ojos en sus apariciones públicas para no mostrarse demasiado, y ha parido, con quien intuyo que no anduvo muy lejos durante el periodo de grabación (Christina Rosenvinge), canciones tan frescas, originales y tan heterogéneas como Lole y Bolán (un Amor Teórico) y Morir o Matar.

Si de algo pecó en anteriores trabajos fue precisamente de un exceso de homogeneidad dentro de los mismos discos, y es un error del que ha salido al paso de forma muy airosa.

Canción: Un Desastre Manifiesto

3. Tu Labio Superior
Christina Rosenvinge
Ay… qué lejos quedan ya esos días en que escuchaba el Que me Parta un Rayo sin parar. ¡Y no ha llovido ni nada desde entonces! Recuerdo que en 2003, vi una entrevista conjunta con Ray Loriga y Christina Rosenvinge, y me dije “¡Pero si sigue viva! ¡La tipa de Voy en un Coche! ¡Voy a ver cómo suena ahora!”, y, sorpresa, sonaba en inglés, y, sorpresa, sonaba más a Sonic Youth que a Prin La Lá.Ahora, con, si me salen bien las cuentas, siete discos de estudio a sus espaldas, Christina aún tiene algo de Sonic Youth (entre otras cosas a la mitad de la banda metida en el estudio de grabación), pero ha recuperado cierta candidez propia de sus primeros trabajos y, por primera vez en mucho tiempo y de forma íntegra, el idioma.

Esto de volver a cantar en español le ha devuelto el beneplácito de los dichosos amantes del pop español (que frecuentemente se caracterizan por ser MUY integristas y rechazar cualquier cosa que no suene a Los Piratas y se cante estrictamente en castellano), y para los que siempre la quisimos por ser tal y como era, ahora la queremos un poquito más. A mí personalmente me sigue gustando más aquel Foreign Land con el que consiguió reconquistarme, pero hay que reconocer que Tu Labio Superior se posiciona como uno de sus mejores discos de forma clara.

Canción: Tres Minutos

2. Neptune
The Duke Spirit
Suele ocurrir todos los años, por suerte para todos, que surgen nuevos grupos con discos muy potables que a finales de diciembre terminas por darte cuenta de que figuran entres los primeros puestos de tus escuchas de LastFM. Casi siempre alguno termina por colarse en este tipo de listas anuales. Pero rara vez ocurre que, a falta de uno, sean dos de esos discos los que consigan vencer en calidad a gente muy, muy, pero que muy veterana. Y casi siempre es señal del inicio de una carrera discográfica prometedora.

En el caso de The Duke Spirit, no estamos hablando de su primer trabajo, ya que existe un primero, titulado Cut Across the Land, que data del 2005. Pero: 1. Yo no conocía al grupo, y 2. No era, ni por asomo, tan bueno como este Neptune.

De nuevo, nos encontramos con un disco del que ya opiné en su momento, así que me ahorraré el análisis forense.

Lo único que me ha hecho decantarme por el disco que ocupa el primer puesto es que, aunque creo que andan muy igualados en calidad, además de que pienso que ninguno de los dos ha hecho algo más que explotar fórmulas ya inventadas (aunque lo hagan muy, muy bien), a los que vienen a continuación les veo más posibilidades de sobrevivir a largo plazo.

Canción: The Step and the Walk

1. Un Día en el Mundo
Vetusta Morla
Esta Navidad haré un pedido a mi multinacional de confianza con algunos de los discos que ocupan esta lista, y algún otro que se escapó en la del año anterior. El primero de esa lista, el que seguro que tendrá que entrar, sea cual sea el presupuesto, será éste, el disco del año.

Cuando escuchas Un Día en el Mundo, sabes que estás ante uno de esos discos condenados a sobrevivir al tiempo. Lo notas en lo atemporal de sus canciones. En que, pese a su formación clásica, parece inevitable preguntarse: Si hace cuarenta años que aparecieron los Beatles, si sabemos cómo tenían que hacerse las cosas, ¿por qué nadie lo hacía? ¿Por qué es tan endiabladamente difícil encontrar un buen disco de pop/rock sencillo en español? ¿Por qué todo suena a radiofórmula? Tan frío, tan impersonal, tan estandarizado.

No tengo la respuesta a esas preguntas. Sólo tengo este disco. Bueno, todavía no.

Canción: Sálvese quien Pueda

Frances Meiwes


Get Behind me Thom

Canción: I’ll Be Anything you Want, de Auf der Maur

Ayvantomates: Thom Yorke y Jack White anuncian su intención de grabar algo juntos. Aún no han especificado de qué podría tratarse, si de un disco completo, un tema como el que White grabó con Alicia Keys, o, tratándose de estos dos locos, sólo Dios sabe la experiencia hipersensorial que pudiera resultar de tal colaboración y ni hablemos ya del formato en el que se presentará.

Cualquiera que me conozca un poquito, sabe que The White Stripes fueron El Grupo de mi postadolescencia, y que guardo un especial cariño y respeto a White Blood Cells, Elephant y Get Behind me Satan. Por contra, también creo que los últimos trabajos de Jack White, ya sea el discretito Icky Thump, último trabajo de los examantes tricolor, el segundo disco con The Raconteurs, o el tema de la peli de Bond, se me antojan poca cosa para lo que este buen hombre ha sido. No sé si fue la paternidad, el matrimonio, las crisis de ansiedad de Meg, la edad, todo junto, o nada en absoluto, pero hace ya unos añitos que el coautor de Seven Nation Army no da el cien por cien.

Thom en cambio, me inspira más confianza. Y albergo la esperanza de que su buen hacer reavive el deprimido talento compositivo de Jack. Su disco en solitario, con el que, por cierto, después de muchos años, me he reconciliado, como en su momento me ocurrió con el maravilloso KidA, que hace bien poco adquirí por el más que razonable precio de siete euros. Pero, sobre todo, la (no me cansaré de decirlo) OBRA MAESTRA que nos regaló el año pasado junto con los colgados de sus amigos Greenwoods&Co, esa maravilla hecha disco que es In Rainbows, sumado al que considero mejor disco de todos los tiempos (OK Computer) y otras grandes joyas de la intachable discografía de Radiohead, no me hacen sino rabiar por que este proyecto vea la luz lo antes posible, a ser posible acompañado del esperado nuevo disco de los de Oxford.

Frances Meiwes


Tráfico de blancas, negras, corcheas, semicorcheas,…

Canción: No Life de Slipknot

En la música hay también quien ejerce la prostitución. Llega un momento en el que parece que si no sigues una determinada moda o te ajustas a unos patrones comerciales predefinidos, no vendes discos. Y sí, es cierto, generalmente la música que se hace sin presiones de la industria, tiene muy pocas posibilidades de sobrevivir en el despiadado mercado discográfico, un sector que todos sabemos que en un par de años cambiará radicalmente.

A mí en cierto modo me hace feliz que la promoción cada vez pese menos a la hora de determinar qué música escucha la gente, y que cada vez se utilice más Internet para promocionar música, ya que sus canales no son tan limitados como pudieran serlo la radio o la televisión. Quiero decir que la web de 40Subnormales va a seguir ahí, pero siempre tienes la barra de Google arriba, para investigar por ti mismo.

El caso es que en los últimos años, el cambio de tendencias en lo que a estilos musicales imperantes se refiere, así como la decadencia del rock como corriente comercial en la industria del disco, provocó que ciertas figuras acostumbradas a estar siempre en primer plano recogieran sus bártulos y se mudaran a otro sitio con mejores vistas.

¿Recuerdas a Dover?

El estrepitoso fracaso comercial de The Flame, su último disco decente, intuyo que provocó más de una conversación entre los miembros de la banda sobre qué camino debían tomar. Estaba la opción uno: seguir haciendo lo que nos gusta y siempre nos ha gustado, y esperar a que el rock vuelva a estar de moda, aunque tengamos que estar unos añitos sin ingresos millonarios; y estaba la opción dos: borrón y cuenta nueva, nos hacemos una nueva imagen, mucho más conformista y encaminada al consumo por el consumo, que en mi opinión es el estilo comercial que prima ahora mismo, sin importar si se hace pop basurilla, rock basurilla, hard-core basurilla o heavy basurilla, y listo. Al fin y al cabo, Madonna podría hacer cantos gregorianos, y seguiría llenando estadios. Ella es la maestra del consumo en la industria discográfica.

Todos sabemos cuál de esas dos opciones escogieron:

Y el resto es historia.

Otro caso reciente. Ay, qué lejanos quedan aquellos maravillosos 90’s… y Soundgarden.

Lo cierto es que yo, personalmente, prefiero a muchas otras bandas del movimiento grunge antes que a Soundgarden, pero entre sus filas contaban con un señor cuya voz siempre he considerado la mejor de la historia del rock and roll.

Chris Cornell. Tras la disolución de la banda que le dio la fama, pasó a liderar una segunda, que a mí me gusta mucho más, formada por él y la sección instrumental al completo de Rage Agains the Machine. Eran Audioslave.

Bueno, pues el bueno de Cornell, ya no está para estos trotes, y ha seguido la estela vejatoria de Nelly Furtado, dejándose influir por el petardo destrozacarreras del productor norteamericano Timbaland. He aquí el escabroso resultado de esa colaboración:

El temita de los cojones ha traido cola, además de por la bajada de pantalones de Mr Cornell, por los tintes supuestamente machistas de la letra. Soy un hombre ocupado, no he tenido tiempo de pararme a escuchar la letra. Más que nada, porque no he conseguido aguantar más de 40 segundos el video, con coreografías incluidas.

Seguro que hay muchos más casos, y seguro que muchos son recientes. A mí ahora mismo se me vienen a la cabeza estos dos.

Frances Meiwes